Gobierno de Daniel Noboa fortalece la conservación en Galápagos con la repatriación de 277 tortugas gigantes
Boletín de Prensa Nro. 199
13 de febrero de 2026
Como parte de la gestión integral del Gobierno Nacional, el Ministerio del Ambiente y Energía, en articulación con la Dirección del Parque Nacional Galápagos, culminó en febrero de 2026 la repatriación de 277 tortugas gigantes a distintas islas del archipiélago, fortaleciendo la política pública de restauración ecológica y conservación de la biodiversidad en Galápagos.
Durante este mes, 71 ejemplares de Chelonoidis darwini retornaron a la isla Santiago; 146 individuos de Chelonoidis guntheri y Chelonoidis vicina fueron trasladados a Isabela; y 60 tortugas de Chelonoidis donfaustoi regresaron a Santa Cruz. Cada una pasó por rigurosos protocolos de cuarentena, evaluaciones veterinarias y la implantación de microchips que permitirán su monitoreo científico en estado silvestre.
El programa opera desde centros de crianza ubicados en San Cristóbal, Isabela y Santa Cruz, donde los juveniles crecen protegidos de amenazas históricas como especies invasoras y presión humana. Solo cuando alcanzan el tamaño y las condiciones adecuadas son reintroducidos en su hábitat natural, bajo criterios técnicos y planificación científica.
Más que una cifra, estas 277 tortugas representan una estrategia ecológica de largo plazo. Las tortugas gigantes son consideradas “ingenieras del ecosistema”: dispersan semillas, moldean la vegetación y contribuyen a mantener la estructura de los hábitats insulares. Su retorno acelera la recuperación de paisajes que durante décadas estuvieron degradados.
El proceso no se detiene. En los próximos días, un nuevo grupo será liberado en una isla donde la especie estuvo ausente por más de 180 años, lo que marcará un hito en la restauración ecológica de una isla poblada del archipiélago.
Para el Gobierno Nacional, estas acciones consolidan una política pública basada en ciencia, cooperación interinstitucional y visión de futuro, orientada a evitar la pérdida de biodiversidad en Galápagos y a demostrar, una vez más, que la restauración es posible cuando existe decisión, conocimiento y constancia.